NIVEL 1
EL DISPARADOR
Una mujer de lo más normal se despierta un jueves que también parece ser muy normal. Se levanta y va directa a la cocina. Pone en marcha la cafetera y abre el estante para tomar el croissant del jueves, el único capricho que se permite en toda la semana.
Al ver que no hay ningún croissant, pone el grito en el cielo. Sí, podría comer cereales, o tostadas, o huevos o cualquier otra cosa. Pero es jueves y ella merece su croissant.
Se calza unas deportivas, se pone el abrigo sobre el pijama y, sin pensárselo dos veces, se encamina a la panadería.
En la calle todo está muy tranquilo. Demasiado, tal vez.
Son las ocho de la mañana y no se ha cruzado con nadie. No hay coches, no hay ningún establecimiento abierto, y juraría que hasta los pájaros están en silencio.
Al ver la panadería abierta, todas sus preocupaciones desaparecen. Aprieta el paso y entra.
—¡Qué alegría verte, hoy todo está extrañamente tranquilo! —dice la panadera.
NIVEL 2
LA FORMA
Usa un narrador equisciente (tercera persona con punto de vista limitado).
Usa el tiempo presente.
Sin límite de palabras.
NIVEL 3
EL DESAFÍO
Mediante el diálogo, la panadera le va a contar una historia. Para hacerlo se convertirá en un narrador testigo y hablará sobre un hombre, en tiempo pasado.
En un momento dado de esta segunda historia, el hombre va a escribir una carta. Ahora cambiamos el formato: doble espacio y cursiva.
La carta del hombre está narrada en primera persona y dirigida a la mujer del principio. En ella le cuenta qué es lo que ha ocurrido.
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